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La importancia del espacio en educación infantil
2 febrero, 2022

La importancia del espacio en educación infantil

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La importancia del espacio en educación infantil

Este no es ni mucho menos un tema nuevo. La vital importancia del espacio en educación infantil es algo que ya se estudió en décadas pasadas y un asunto sobre el que han puesto el acento pedagogos, psicólogos infantiles e incluso maestros. Pero la realidad es que las aplicaciones prácticas en colegios han sido escasas.

En lo que se refiere a la actividad docente, ese espacio del que hablamos es en gran medida el aula (aunque cualquier espacio de la escuela pueda ser susceptible de ser empleado a este efecto), y dependiendo como utilicemos ese espacio del que nuestros hijos disponen durante sus jornadas educativas, podremos facilitar o entorpecer los esos objetivos educacionales.

Funcionalidad y versatilidad

Es evidente que el aula debe adaptarse a las funciones que en ella se llevan a cabo y que el material que allí se da lugar debe ser el adecuado.  Aún así debemos preguntarnos si sacamos el partido necesario al espacio que hay en ellas.

La gran mayoría de las aulas de la educación tradicional utilizan su espacio para alinear pupitres y que los alumnos atiendan desde allí las lecciones impartidas por profesores estáticos.  Sin embargo, las aulas tienen mucho más potencial educativo, más versatilidad, si queremos dársela.

La mera inclusión de elementos separadores (paredes móviles o biombos) que permitan a los maestros compartimentar el espacio para realizar trabajos en grupos, o convertir el aula en un ágora diáfana y sin un lugar único al que deben mirar todos los alumnos, puede ayudar a dar más plasticidad a la forma de aprender de nuestros jóvenes.

Personalización

La decoración de un aula en el que los niños deben gastar buena parte de su tiempo durante todo un curso, no debería ser ajena a ellos. Como espacio compartido y lugar de reunión para el aprendizaje, debe ser un lugar en el que se sientan cómodos y “en casa”.

Este simple concepto de personalización del espacio hará a los docentes reconocer como “su espacio” esa aula, y verlo como un lugar donde estar relajado y por lo tanto su mente estará más predispuesta para cualquier enseñanza.

Estimulación y dinamismo

El aula, lejos de ser un espacio estático, debería ser algo dinámico, en continuo movimiento. Debería cambiar a lo largo del año con motivo de las materias que allí se aprenden y los talleres o prácticas que en ella se realicen. De esta forma lograremos un espacio resulte estimulante a la hora de plantear un nuevo reto educativo en ella.

Para ello es importante planificar bien el mobiliario que ocupará el aula, algo que nos dará flexibilidad a la hora de proporcionar ese dinamismo deseado al espacio lectivo.

Evolución del espacio

De igual forma, el espacio del aula debería evolucionar a medida que los alumnos crecen. Ese espacio debería considerarse como algo en continuo crecimiento, pues no es lo mismo un espacio creado por y para los alumnos de 4 años, que si hablamos de un espacio para alumnos de 10.

En definitiva, podemos concluir que el aula (e incluso el resto de espacios dedicados a los alumnos en el centro educativo) deben ser un elemento vivo, que ofrezca a sus usuarios un lugar estimulante y abierto a cambios y personalización.

La naturaleza

El espacio exterior es una espacio tan válido para ciertas actividades docentes como cualquier otro. Además es un entorno que nos hace sentir bien, ayudándonos a desconectar de la rutina y la monotonía y relajarnos. Es bastante habitual que los colegios busquen espacios cercanos a zonas naturales donde desarrollar ciertas actividades con los alumnos, de forma que se busque esa conexión con el entorno natural.

En los casos menos favorables, como los colegios situados en grandes urbes, es cierto que cada vez es más habitual realizar escapadas a zonas de naturaleza donde poder aprender cosas del propio entorno. Una gran inciativa que tiene mucho que ver con la importancia del espacio en educación infantil.

Iluminación y acústica

Estamos ante una de los apartados fundamentales en cuanto al espacio si nos referimos al entorno educativo. En lo que a iluminación se refiere trataremos siempre de maximizar el uso de la luz solar siempre que los horarios lo permitan. Cuando su uso no sea posible el aula deberá iluminarse con una luz artificial clara y con potencia suficiente para evitar lugares con falta de claridad y también evitando, en la medida de lo posible la aparición de reflejos en zonas que los alumnos deban percibir con nitidez.

En cuanto la acústica habrá que tener en cuenta el tipo de actividades que se van a llevar en dicho aula, aunque si hay una directiva general es la del uso de materiales absorbentes, pues ayudan a mejorar la acústica general del espacio.

En definitiva, es importante considerar los espacios donde nuestros hijos pasan sus horas de docencia como algo que hay que cuidar y pensar tanto como las materias lectivas que allí se imparten. Hacer buen uso de dicho espacio es una responsabilidad del centro y un importantísimo valor para conseguir el buen desempeño de nuestros hijos en los colegios.

Rodrigo
Escritor en todopadres.com

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